Bert Álvarez es DJ y piloto de avión. Su proyecto se llama Beats Around Sivar: un canal de sesiones de música electrónica grabadas en distintos lugares de El Salvador, donde el paisaje pesa tanto como la mezcla. BAS nació de la idea de mostrar el país de una manera distinta. Aunque el oficio de piloto termina asomando en la forma en que arma sus sets, con la misma disciplina de quien planea una ruta.
"La idea inicial era bastante sencilla: grabar sesiones en lugares que tuvieran algo especial y hacer que el lugar también fuera parte de la experiencia", cuenta. No hubo plan de negocio detrás del primer video, ni mucho cálculo. Hubo una intuición: que El Salvador tiene mucho que mostrar como país, y que la música electrónica podía ser una forma distinta de mostrarlo. "Alguien puede llegar al video porque conoce el lugar y terminar descubriendo música que nunca había escuchado, o puede pasar al revés: llegar por la música y terminar descubriendo un lugar de El Salvador que no conocía".
Cada sesión de BAS empieza por el lugar, no por la música. "Lo primero es encontrar un lugar que visualmente tenga algo que mostrar. Puede ser naturaleza, arquitectura, historia o simplemente una vista que me llame la atención", explica. Después viene la parte menos glamorosa: permisos, logística, equipo. Y solo hasta ahí se pregunta qué género le queda a cada locación, porque "no me imagino todas las locaciones con el mismo sonido". De las sesiones que ha grabado hasta ahora, hay tres que le marcaron algo distinto.
Es el lugar donde comenzó todo, en un sentido bastante literal: la familia de Bert es originaria de ahí, y grabó la primera sesión en el mismo lugar donde ellos vivieron. Eligió canciones que fueron importantes para él cuando empezaba a enamorarse de la música electrónica. "Fue una sesión bastante personal y, sin saber hasta dónde iba a llegar la idea, terminó convirtiéndose en el inicio de Beats Around Sivar".
Grabar dentro de un edificio con tanta historia fue, según cuenta, "algo muy especial" — y la primera vez que se hacía algo así dentro del teatro. Fue de esos momentos donde sintió que el proyecto estaba llegando a lugares que ni él mismo tenía contemplados cuando empezó.
Grabar rodeado de naturaleza, en una de las cascadas más bonitas del país, fue "una experiencia completamente diferente", dice. Ahí salió uno de los sets más tranquilos y emotivos que ha publicado, y siente que la música le quedó bien al lugar.
Cómo arma un set
Bert se mueve entre trance, melodic house, progressive y techno, y le cuesta encerrarse en un solo género porque dice que realmente escucha y toca de todo un poco, dependiendo del lugar y del momento. Si tuviera que quedarse con uno, sería el lado melódico y progresivo: canciones con melodías que se quedan pegadas, sin perder la energía. "También me gusta que un set tenga un recorrido. No necesito que todo esté arriba desde el primer minuto hasta el último. Prefiero que vaya creciendo, tenga momentos más tranquilos y después vuelva a levantar".
Para explicar cómo piensa un set, recurre a la aviación: "Antes de un vuelo preparás una ruta para llevar un avión de un punto A a un punto B. Con un set hago algo parecido: sé dónde quiero comenzar y aproximadamente dónde quiero terminar, y preparo un recorrido para llegar hasta ahí". Lo que cambia es que, en vivo, ese plan casi nunca sobrevive intacto. Como residente en UNDR nota la diferencia: en BAS controla cada variable de antemano, mientras que un evento en vivo depende de leer al público en el momento. "Aunque llegués preparado, nunca sabés exactamente cómo va a terminar el set", dice, y esa parte —la que no puede planear— es la que más disfruta de tocar en vivo.
"La aviación es una profesión bastante demandante por los horarios, y la música ocupa otra parte importante de mi vida. A veces toca hacer malabares con el calendario, pero hasta ahora hemos encontrado la forma".
Coordinar permisos, equipo, gente y clima para que todo coincida en el único día libre disponible ya es trabajo aparte, y más con horarios de aviación que rara vez son predecibles. Ahí entra la familia: su mamá y su hijo lo acompañan a varias sesiones, y su hijo, que ha crecido viendo el proceso, ya dice que quiere ser DJ. "Quizá en unos años me termina quitando el puesto, jaja", bromea Bert. También cuenta con el apoyo de su esposa, algo que menciona como importante en un proyecto que le pide tiempo y esfuerzo que normalmente irían a otra parte.
Más que un canal de sets
Bert es claro en un punto: grabarse tocando música nunca fue, por sí solo, lo que quería con BAS. Hay muchos canales de DJ sets, algunos con producciones enormes, y él quería que el suyo tuviera algo propio. Ese algo terminó siendo El Salvador. "Tenemos playas, volcanes, lagos, pueblos, sitios históricos y muchísimos lugares que incluso nosotros mismos a veces no conocemos", dice. Usar la música como pretexto para mostrarlos desde otro ángulo es básicamente de qué se trata Beats Around Sivar: cada sesión queda como el recuerdo de un lugar y de un momento.
La respuesta de la gente lo sorprendió. Hay quienes llegan por la música, pero también hay personas que encuentran una sesión porque reconocen el lugar, porque son de esa zona o porque el paisaje les llamó la atención, y terminan quedándose con el proyecto sin haber buscado nunca un set de música electrónica por su cuenta. Esa era, desde el inicio, parte de la meta: llevar la música electrónica a públicos que normalmente no la escucharían, y de paso abrir espacio para productores salvadoreños. Con BAS Live Sessions, que arranca el 19 de septiembre en Club La Dalia con distintos DJs durante la noche, ese espacio se vuelve presencial: cada artista invitado toca en vivo y su set queda grabado para publicarse después en las plataformas del proyecto.
Lo que viene
Además del lanzamiento de BAS Live Sessions, ya está en preparación una nueva sesión en El Boquerón, un lugar que Bert quería incluir desde hace tiempo. Y hay un objetivo más personal: empezar a producir su propia música. "Apenas estoy dando los primeros pasos, estudiando y aprendiendo todo lo que implica, así que todavía queda bastante camino. Pero definitivamente es uno de los objetivos que tengo como DJ".
Sobre qué lugares le faltan, prefiere no adelantar nada: "parte de la gracia del proyecto es sorprender con la siguiente locación". Tampoco descarta que el proyecto cruce alguna frontera. "Quién sabe, quizá algún día Beats Around Sivar también salga de El Salvador y terminemos grabando una sesión en otro país. No estaría nada mal, jaja".
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