Hay artistas que llegan a la música electrónica por curiosidad y otros que llegan por decepción. Ivan Turizo, conocido en la escena como ijgatu, pertenece al segundo grupo. Antes de tocar un solo synth fue DJ samplista de champeta, moviendo pistas con un género que ama la costa colombiana pero que rara vez recompensa a quienes lo trabajan desde abajo. "Me cansé de no recibir apoyo en ese estilo", cuenta sin rodeos. El giro llegó con un nombre que cambió el rumbo de toda una generación: Avicii. De ahí siguió Martin Garrix, y con ellos una obsesión nueva que todavía no lo suelta.
De los subgéneros que ha tocado —trance de pista principal, bigroom techno, trance melódico— Ivan no duda cuál es su casa: el bigroom house. "No dejo de lado a los demás, pero siento que compagino más con este género", explica, y esa afinidad se nota tanto en lo que produce como en cómo habla de música: con la practicidad de alguien que ya eligió su carril y ahora solo quiere perfeccionarlo.
El momento en que dejó de ser un hobby
Todo productor tiene un punto de quiebre, el instante en que la música pasa de pasatiempo a proyecto de vida. Para Ivan fue cuando su track "Your Main" llegó a ser el mejor tema de la semana en un programa de radio. Las críticas empezaron a llegar, y con ellas la certeza de que valía la pena seguir. No fue un lanzamiento viral ni un golpe de suerte con millones de streams: fue una radio local reconociendo un trabajo hecho a pulso, que es, muchas veces, la validación más honesta que puede recibir un productor emergente.
Esa honestidad atraviesa toda la charla. Cuando le preguntamos por su proceso creativo, no hay glamour: "El proceso es largo, ya que mi tiempo es muy corto, solo puedo trabajar mi música por las noches y fines de semana". Ivan trabaja doce horas diarias en una empresa —lo dice sin dramatismo, aunque remarca que la música "aún no me da lo suficiente para dedicarme cien por ciento a ella"—. Y aun así, la parte que más disfruta es la más frágil de todo el proceso: la creación en sí, "donde la inspiración y la imaginación vuelan".
Producir bigroom en un país que mira hacia otro lado
Ser productor de bigroom en Colombia tiene un costo específico que Ivan describe con crudeza: la escena electrónica local está volcada hacia el techno y el hard techno, géneros pesados que dominan el circuito. "Es duro", admite, "y más siendo lo que yo hago en bigroom". La consecuencia directa es un aislamiento dentro del propio gremio: "Si no estás por la misma línea musical es muy difícil, y más si no estás en ese círculo". No es solo una cuestión de gustos musicales enfrentados, sino de redes de apoyo que se cierran sobre sí mismas.
El respaldo tampoco abunda en casa. Su familia y su entorno cercano siguen su música "no mucho, la verdad", y el apoyo, cuando aparece, lo hace "en algunas ocasiones", algo que el propio Ivan describe como triste. Es el tipo de confesión que rara vez se lee en un perfil de artista, pero que explica mejor que cualquier otra cosa por qué habla de la disciplina como si fuera una forma de supervivencia.
Lo que viene
A pesar del panorama, Ivan no frena. Acaba de lanzar un track de bigroom con influencias directas de esa "main" que le abrió las puertas, y ya tiene varios más en camino: uno homenajea el bigroom clásico de 2015, el sonido que lo enamoró en primer lugar; otro es su primera incursión formal en el bigroom techno, un cruce que promete ser el más arriesgado de su catálogo hasta ahora.
Sobre hacia dónde va todo esto, es honesto sobre la magnitud del sueño: se imagina "aún luchando por alcanzar un sonido más propio y muy marcado", uno que sea, en sus palabras, "hermoso" —una meta que dice morirse por cumplir.
El consejo para quien recién empieza
Le pedimos un consejo para productores que están arrancando, y su respuesta no tiene ni una gota de cinismo:
"Lo primero es que jamás de los jamases se rindan, no importa que digan que su música es mala, que es música de locos, incluso que no llegará a ningún lado. Que en vez de sentirse frustrado tome esas palabras y las convierta en un gran enfoque para seguir mejorando cada día. Y que empiece con lo que tenga, no espere a tenerlo todo. Empieza ya".
Es, en el fondo, el resumen de su propia historia: doce horas de trabajo, noches y fines de semana robados al descanso, un género que no está de moda en su país y una familia que apenas mira de reojo. Y aun así, un track tras otro.
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