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The Last DJ: la historia de Nick Hayes. The Last DJ: the story of Nick Hayes.

Antes de convertirse en Nick Hayes, "The Last DJ" pasó años recorriendo carreteras del Reino Unido e Irlanda vendiendo pastillas de freno para coches. Ese trabajo, lejos de cualquier escenario, terminó siendo el origen silencioso de su carrera musical. Before becoming Nick Hayes, "The Last DJ" spent years driving roads across the UK and Ireland selling car brake pads. That job, far from any stage, ended up being the quiet origin of his music career.

Nick Hayes, The Last DJ, en su estudio casero
The Last DJ (Nick Hayes) · Hard techno y EBM desde Wakefield, Reino Unido The Last DJ (Nick Hayes) · Hard techno and EBM from Wakefield, UK

Antes de convertirse en Nick Hayes, "The Last DJ" pasó años recorriendo carreteras del Reino Unido e Irlanda vendiendo pastillas de freno para coches. Ese trabajo, lejos de cualquier escenario, terminó siendo el origen silencioso de su carrera musical. "Siempre amé la música dance incluso antes de que el género techno existiera", recuerda, "y escuchaba horas de música de alta energía en mi coche mientras viajaba, hablando con clientes que no querían comprar nada". La música, dice, era lo que le daba la energía para seguir.

De las pastillas de freno a Serato Studio

El giro llegó con la idea de la jubilación. Hayes empezó a pensar en qué hacer con todo ese tiempo libre y se compró unos platos baratos para probar suerte como DJ. Por su propia cuenta, era "terrible". Pero un día logró trocear una pista, y ahí encontró algo que le enganchó más que mezclar: el corte y recomposición de samples. La casualidad quiso que, en ese mismo momento, saliera al mercado Serato Studio, el software pensado para que los DJs mezclaran y crearan música. Hayes se enamoró del programa de inmediato y, según cuenta, empezó a lanzar pistas ya en la primera semana de usarlo.

Esa obsesión por lo funcional sigue marcando su forma de trabajar. No le interesa la ingeniería detrás de sus herramientas —admite abiertamente que no le importa entender qué hace un LFO, solo que puede cambiar el sonido cuando lo usa—, sino mantener un setup simple que no se interponga entre él y la música.

"No puedo permitir que nada se interponga en el camino de hacer música."

Un nombre que nació de una novela inconclusa

"The Last DJ" no es solo un alias: es el título de un libro que Hayes empezó a escribir durante sus largas jornadas en carretera y que nunca terminó. La premisa imaginaba un futuro en el que los gobiernos prohibían a los DJs, y en el que quedaba uno solo, en el Reino Unido, tocando en fiestas ilegales mientras huía de las autoridades. El proyecto literario se quedó a medias, pero el nombre sobrevivió y terminó definiendo su identidad como artista.

La familia, el gimnasio y la ciencia ficción

Fuera de los estudios y los escenarios, la vida de Hayes es, según él mismo la describe, bastante convencional: gimnasio, lectura de ciencia ficción, largas caminatas con su esposa y una fascinación casi obsesiva por la tecnología, que lo lleva a investigar constantemente cuál es la mejor cámara o el mejor ordenador del momento.

Su entorno cercano sigue de cerca ese segundo acto de su vida. "La familia y los amigos son muy solidarios y les encanta que la jubilación sea muy activa y productiva", cuenta. Aunque confiesa que el techno no es exactamente su música favorita, sus allegados le preguntan por sus próximos shows en vivo y hasta le proponen ideas para videos —alguna vez le retaron a grabar uno con una cortadora de césped o una desbrozadora—. Con el tiempo, esa curiosidad inicial se transformó en preguntas más profundas sobre su proceso creativo, su estilo y si ellos mismos podrían empezar a hacer música. Este año, dice, más familiares que nunca han ido a verlo tocar en vivo, pese a sus advertencias de que "la música es muy fuerte". La respuesta siempre es la misma: "genial, igual vamos a verte tocar".

Ocho pistas al mes, tres tienen que ser "bangers"

El proceso creativo de Hayes tiene poco de improvisado. Se sienta a trabajar con lo que describe como una "doble mentalidad": por un lado, escribir pensando en la pista de baile, lo que lo empuja hacia sonidos de alta energía; por otro, cumplir con una meta autoimpuesta de ocho pistas al mes, de las cuales al menos tres deben ser "bangers". Cualquier tema que no logre mover a la gente en la pista termina eliminado sin contemplaciones. Él mismo reconoce que le han llamado brutal por ese criterio, pero está convencido de que tiene que ser así.

Esa disciplina convive con una prioridad clara: la música ocupa el centro de su vida, una lección que dice haber aprendido de alguien que compartió un camino similar al suyo. Escribe constantemente, en preparación para dos shows al mes, con una única excepción innegociable: los sábados y los días festivos son 100% tiempo en familia.

Motivación, comunidad y un lugar más grande que el artista

Lo que lo mantiene publicando semana tras semana, dice, es en parte una necesidad casi compulsiva de seguir creando —admite que le genera cierto pánico no haber publicado o escrito algo nuevo—, y en parte la reacción de su comunidad: los comentarios, las sugerencias de sus seguidores y, sobre todo, ver a gente que retoma la música después de mucho tiempo de pausa gracias a él.

Esa comunidad, construida sobre la idea de ser genuino antes que pulido, es algo que Hayes cuida de manera activa. Insiste en responder todas las preguntas sobre cómo empezar a producir y en transmitir un mensaje puntual: la edad no es una barrera para hacer música. También dedica tiempo a repostear y seguir a otros artistas, entre ellos uno con quien coincide a menudo en los mismos escenarios y con quien sintió una conexión especial por compartir un recorrido parecido.

Para Hayes, el verdadero termómetro de su carrera no son los comentarios de prensa, sino el reconocimiento de las salas. Tocar en el Jazz Cafe de Londres —adonde volverá este año para dos shows importantes— o en el Welly Club de Hull pesa más, en su escala de valores, que cualquier reseña. Tiene, de hecho, una convicción firme al respecto: el venue siempre es más grande que el artista, y la comunidad que se construye alrededor de una sala es clave para que la cultura musical pase de una generación a otra. Esa conexión generacional la ha visto de cerca en sus shows en Londres y Manchester, donde familias enteras se han acercado después de los conciertos para presentarse, algo que describe como ver al techno "estirarse a través de muchas generaciones".

"Tu música es tu música"

De cara al futuro, Hayes mantiene un ritmo de lanzamiento de una pista nueva al mes, planificada con un par de meses de anticipación, y ha rechazado varios contratos discográficos para conservar el control sobre su producción creativa. A los artistas que le piden que revise sus canciones les repite siempre la misma frase: "tu música es tu música".

En lo que respecta a shows, apuesta por 2026 y 2027 con un enfoque particular: apoyar a promotores nuevos por encima de los ya establecidos, porque considera que suelen traer una visión y una pasión que lo motivan a seguir componiendo.

Su mensaje para quien descubra su proyecto hoy por primera vez es simple y directo: empezar a hacer música ahora, sin postergarlo, y escuchar todo lo posible. Como él mismo resume, el acceso a la música nunca fue tan sencillo — basta con encender la radio o el ordenador y subir el volumen.

— Fin del artículo

Ficha de ArtistaThe Last DJ (Nick Hayes)

Nick Hayes, The Last DJ — foto de perfil
Foto vía Instagram · @the_last_dj_
The Last DJ (Nick Hayes)
Hard Techno EBM

Nick Hayes, conocido como The Last DJ, es un productor británico radicado en Wakefield, Reino Unido. Antes de dedicarse a la música pasó años vendiendo pastillas de freno por carreteras del Reino Unido e Irlanda, y llegó al techno casi por accidente, a través del corte y recomposición de samples en Serato Studio.

Su nombre artístico proviene de una novela inacabada que empezó a escribir en la carretera: la historia de un futuro donde los DJs están prohibidos y solo queda uno, tocando fiestas ilegales mientras huye de las autoridades.

Produce hard techno y EBM con una disciplina casi industrial —ocho pistas al mes, al menos tres "bangers"— y ha construido su carrera evitando sellos discográficos para mantener control total sobre su música. Toca regularmente en salas como el Jazz Cafe de Londres y el Welly Club de Hull, y graba sets en vivo con frecuencia, incluyendo sesiones desde su estudio casero.

Lanzamientos destacados (2025)
  • 01 "Ebm" (dic. 2025)
  • 02 "The Carlton Club Live" (oct. 2025)
  • 03 "Boop" (sep. 2025)
N.03

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