Arriba del escenario, dice OBL1V!ØN, hay un segundo exacto en el que deja de pensar. No es metáfora: lo describe como un apagón de todo lo demás. "Es un momento donde todo desaparece. Dejo de pensar y simplemente vivo el presente. Se crea una conexión entre la música, el público y yo, donde todos compartimos la misma energía. Es como hablar un idioma que no necesita palabras". Ese instante es el destino al que apunta todo lo que hace este productor de hard techno radicado en Ciudad de México, y también el mejor lugar para empezar a entenderlo, porque ahí se condensa una idea que repite de distintas formas a lo largo de toda la charla: la música no es para escucharse, es para atravesar el cuerpo.
Una certeza, no una decisión
Antes de llegar a ese escenario hay un camino que empezó, según cuenta, casi como una certeza física más que como una decisión. "Lo que me atrapó fue esa sensación de euforia que transmiten las melodías junto con el golpe intenso y repetitivo del hard techno. Es un sonido que no solo se escucha, se siente en el cuerpo. Te invita a moverte, a desconectarte de todo y simplemente dejarte llevar por la música". No hubo, dice, un momento bisagra en el que decidiera tomárselo en serio, porque nunca lo tomó de otra forma: "La música siempre fue parte de mi día a día y de mi esencia. Desde el principio supe que quería dedicar mi vida a esto. Nunca lo vi como un simple pasatiempo".
El método sin plan
Esa convicción se traduce en un método de trabajo poco planificado, casi instintivo. Cuando arma un set no diseña cada transición de antemano: "Hago una selección musical teniendo muy clara la historia, la vibra y las emociones que quiero transmitir. Después dejo que el momento fluya y que la conexión con el público haga el resto". Producir, en cambio, ocurre en otro registro, más cerrado sobre sí mismo. Las ideas nacen de lo que va viviendo día a día, sin perder de vista el concepto de cada canción, hasta que el track termina siendo, como él lo pone, "una parte de mí convertida en sonido".
Y aunque no elige uno sobre el otro —"disfruto muchísimo tanto producir como preparar un set; no podría elegir una sobre la otra"—, es inevitable que todo vuelva al mismo punto de partida: el público. "Siempre observo la energía del público y trato de entender qué está sintiendo. A partir de ahí construyo mis mezclas y mis producciones plasmando una parte de mi alma en cada detalle".
La vida lenta detrás del sonido
Fuera de los escenarios la vida es otra cosa, más lenta. En Ciudad de México, dice, lleva "una vida bastante tranquila. Me gusta salir, caminar, conocer lugares nuevos, buscar inspiración, trabajar y disfrutar los pequeños momentos del día". Son esos momentos, asegura, los que terminan colándose en su música sin que se note demasiado el mecanismo.
Ese equilibrio no siempre fue fácil de explicar puertas adentro: "Al principio les costó trabajo entender este camino y todavía existe un poco de resistencia, pero poco a poco han visto todo el esfuerzo que hay detrás". El apoyo, cuando llega, no es parejo ni constante, pero está: "Siempre he sentido su apoyo. Hay momentos en los que se siente más y otros en los que se siente menos, pero sé que están ahí y eso significa mucho para mí".
Crecer sin sello ni mapa
Todo esto —el proceso solitario, la vida tranquila, la familia que aprende a entender— sostiene un proyecto que crece sin sello y sin mapa. Sobre la escena de hard techno en México no tiene una lectura ingenua: "Creo que la escena está creciendo muy rápido y cada vez hay más talento. Ser independiente implica trabajar el doble porque tienes que construir tu proyecto desde cero, pero también te da la libertad de desarrollar una identidad auténtica sin depender de nadie".
Sobre si existe comunidad real entre artistas independientes en Latinoamérica, tampoco endulza la respuesta: "Hay de todo. Existen artistas y colectivos que realmente buscan apoyarse y hacer crecer la escena, pero también hay mucha competencia. Al final, creo que quienes colaboran y construyen comunidad son los que ayudan a que el movimiento siga evolucionando".
"La constancia siempre pesa más que el talento si no te rindes".
Encontrar el propio idioma
Lo que viene, adelanta, es más de lo mismo en el mejor sentido: nueva música y más presentaciones, cada una pensada como un paso más en la identidad de OBL1V!ØN. Y para quien recién empieza en este camino de forma independiente, su consejo vuelve, sin quererlo, al mismo punto del que arrancó todo: dejar de imitar y encontrar el propio idioma. "Que no intente sonar como los demás. Es importante aprender de quienes admiras, pero tarde o temprano tienes que encontrar tu propia identidad. La constancia siempre pesa más que el talento si no te rindes, y si realmente amas este camino, disfruta el proceso tanto como los resultados".
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