Había una vez un chico —o una chica, da igual, todos tenemos ese momento— que escuchó por primera vez música electrónica y se enamoró. No fue en un festival, no fue con luces ni pirotecnia. Puede que haya sido un mp3 mal comprimido, un set grabado en VHS, una radio a mitad de la madrugada. Esa escena, multiplicada por miles, es el origen silencioso de todo lo que hoy se mueve en la escena electrónica latinoamericana. Y es, de alguna forma, también el origen de esta revista.
De HU a STEMS: veinte años después
En 2005, nombres como Tiësto, Van Dyk o ATB ya giraban con fuerza por Latinoamérica, y su paso dejaba una huella visible: multitudes que llenaban recintos, escenas locales que empezaban a organizarse alrededor de ese sonido importado. En ese contexto nació un proyecto que se hacía llamar HU, una pequeña memoria —así la describe su fundador— con una misión modesta pero honesta: guardar, en un blog, los momentos que se vivían en carne propia alrededor de la música electrónica.
Veinte años más tarde, ese proyecto regresa. Ya no como HU, sino como STEMS. Y el enfoque cambió de raíz: si antes la mirada estaba puesta en las giras de los grandes nombres internacionales, ahora está puesta en quienes construyen el sonido desde abajo —los productores independientes que, tarde o temprano, serán quienes alimenten los escenarios de un mañana no muy lejano.
"Un día me recordé que alguna vez fuimos esa memoria", cuenta el fundador del proyecto. "Empecé a revisar repositorios en GitHub, a buscar contenido de calidad sobre productores y DJs independientes, y tomé la decisión de empezar una vez más. Pero esta vez no íbamos a estar tan solos: la dedicación de los productores independientes alrededor del mundo, y de la escena de Latam Electrónica en particular, fue el empujón que faltaba".
El fundador: entre dos estudios
Detrás de STEMS está Gerardo Ventura, salvadoreño, fundador de la revista y también productor de música electrónica bajo su propio proyecto, TheGeco. Se define con la humildad de quien viste varios sombreros a la vez: "según yo, productor, con un poco de conocimiento técnico, diseño, redes, curaduría y periodismo".
Esa mezcla no es casualidad, es la naturaleza misma del productor independiente actual: la persona que compone, mezcla, publica, difunde y a veces hasta programa su propia página, todo desde el mismo escritorio. STEMS nace, en ese sentido, con la misma lógica DIY que busca retratar.
Lo que nos distingue: la vida entre dos rutinas
Si hay algo que STEMS quiere poner en el centro, es una tensión muy concreta que viven miles de productores: la vida repartida entre la rutina diaria y la creación musical. Hay quienes han trascendido y ya se posicionan en la escena local. Hay otros —muchos otros— con un fanbase de oyentes impresionante que jamás han salido del escritorio de su estudio improvisado: un cuarto, una cochera, una bodega, la cocina, una sala de estar.
"Aquí es donde se habla de ellos con respeto y admiración".
La cobertura de STEMS se concentra en géneros bailables, música meramente electrónica en todas sus variantes, con foco en artistas emergentes, escena local, colectivos y en las redes sociales como el escenario principal donde hoy se construye una audiencia, incluso antes de pisar una cabina.
Lo que viene
El plan editorial de STEMS incluye una selección curada de lanzamientos y eventos que priorice a los artistas emergentes, perfiles a fondo de productores y colectivos, y playlists tanto de audio como de video para acompañar el descubrimiento de nueva música.
Es, en el fondo, la misma misión de 2005 con dos décadas más de perspectiva: seguir siendo esa memoria que guarda lo que se vive en carne propia, ahora con un enfoque claro en quienes están construyendo, desde sus propios cuartos y bodegas, el sonido del mañana.
ComentariosÚnete a la conversación